Jefes incompetentes, infinitas posibilidades

Jefes incompetentes, infinitas posibilidades

Gracias a Dios, debo enfatizar que NUNCA, en los 12 años que llevo en el mundo corporativo, he tenido que padecer personalmente a ningún jefe que no dominara completamente los temas bajo su responsabilidad. Al contrario, he tenido la suerte de trabajar con jefes muy distintos entre sí, pero siempre tremendamente inteligentes y caballeros (pues sí, en las altas esferas de las corporaciones, la mayoría de los jefes siguen siendo hombres), y cuanto más brillante el jefe, mayor la exigencia para lograr satisfacer sus expectativas, mayor el desafío y mayor el aprendizaje.

Sin embargo, he sido testigo más de una vez de cómo ejecutivos brillantes se han visto sometidos a jefes mediocres, inseguros y, sencillamente, incompetentes. Asimismo, varios lectores me han pedido consejo sobre cómo lidiar con este tipo de jefe, así que dedico este post a todos aquellos que padecen o han padecido un espécimen semejante como jefe, que abundan a todo nivel y en todas las organizaciones.

Primero que nada tenemos que estar seguros de que el jefe es realmente incompetente, y que no es una distorsión nuestra debido a incompatibilidad de caracteres, antipatía epidérmica o alguna otra dolencia perceptual más bien nuestra y que deberíamos de revisar.

Luego de habernos puesto la mano en la conciencia y haber corroborado que los incompetentes no somos nosotros, podemos pasar a identificar señales inconfundibles sobre la ineptitud de nuestro superior:
  • Postergación permanente e incapacidad crónica para tomar decisiones, más aun en situaciones de crisis.
  • Tendencia a tomar decisiones sin planificación previa ni evaluación de riesgos involucrados. Lamentablemente, estos personajes suelen salvarse siempre el pellejo a última hora (o llega alguien más, un subordinado asertivo, por ejemplo, y les salva el "derrière").
  • Ignorancia absoluta sobre cómo sacar adelante los proyectos, delegando completamente el trabajo a sus subordinados, sin la menor conciencia de si éstos están capacitados para realizar la tarea o no.
  • Habilidad para conservar su puesto de trabajo a pesar de los continuos fracasos y señales de incompetencia. Es un misterio cómo lo hacen, pero es sorprendente cuántos se salen con la suya y ¡durante cuánto tiempo!
Tener un jefe inepto puede ser desesperante, pero, si se aprovecha la situación para aprender y crecer uno mismo, puede terminar siendo una bendición para nuestra carrera.

Aquí algunos consejos para sacarle el jugo a la situación:
  • Gerenciando al revés: para "gerenciar" a nuestro jefe, lo primero es entender a la persona, su mundo, sus valores y sus creencias. Según Joe Weintraub, catedrático de Gerencia en el Babson College, sólo así se podrá conseguir una relación fluida, que permita prevenir problemas antes de que surjan. Si sabemos qué es lo más importante para nuestro jefe, también podremos encontrar formas para que sus intereses y los del equipo entren en sintonía, mejorando los resultados para todos.
  • Convertirse en el As bajo la manga: si hemos identificado cuales son las carencias de nuestro jefe, y estamos en la capacidad de apoyarlo y guiarlo en temas que no domina, podemos convertirnos rápidamente en su brazo derecho, recibir los encargos más importantes, acompañarlo a reuniones de alta gerencia y ser, en resumen, su "hombre" de confianza. Ojo, sin embargo, que esta estrategia sólo funciona si dejamos que quien se luzca sea el jefe, de lo contrario, le estaríamos quitando piso, convirtiéndonos en una amenaza y enrumbándonos hacia una rápida salida de su equipo y hasta de la compañía.
  • Ser héroes en tiempos de crisis: si el jefe está fuera y hay que tomar una decisión crítica, en vez de ir donde un superior y dejar mal al jefe ausente, podemos asumir el riesgo (luego de haberlo ponderado muy bien), y tomar la decisión nosotros, salvando la situación para todos. El jefe lo agradecerá y verá que tiene un colaborador proactivo e inteligente sobre quien puede apoyarse en caso de necesidad.
  • No tomarse el asunto como si fuera "personal": por supuesto que es dificilísimo no hacerlo, pasamos 2/3 o más de nuestra vida en la oficina y un jefe incompetente desestabiliza el ambiente de trabajo para todos, pero así es la vida, lo único seguro es el cambio constante y hay que estar preparados. Además, el jefe es incompetente para todos por igual, lo importante es cómo uno reacciona y conduce la situación a su favor.
  • ¡¡NUNCA se quejen de su jefe en la oficina, ni en el club, en la "pichanguita", el sauna, la costurera o la peluquería!! Lo peor que nos puede suceder es que un jefe incompetente, además, se vuelva hostil con nosotros... Y las personas SÍ HABLAN, y repiten, distorsionados, los comentarios que escuchan. No necesariamente lo hacen de mala fe, para causar un daño. Lo cierto es que innumerables veces me he enterado que personas que ni siquiera sé qué cara tienen, me atribuían comentarios o episodios absolutamente fantasiosos, cuando no mezquinos, y, muy a mi estilo, los he encarado y he aclarado cualquier malentendido, pues lo último que necesitamos en nuestro ambiente de trabajo es que circulen falsedades sobre nosotros.
Finalmente, tengamos bien presente lo que dijimos al principio: líderes o jefes incompetentes siempre ha habido y siempre habrá, usualmente no los despiden (menos si son VPs o CEOs), y lo más probable es que nos topemos con más de un ejemplar de esta especie a lo largo de nuestra carrera. Y ojalá sea sólo un jefe incompetente, y no un acomplejado, mala leche o simplemente sádico... ¡Pero de estos hablaremos en otra oportunidad!

Por.- Giulia Sammarco